un lenguaje despojado, minimalista, espiritual, de gran belleza. Antiquísima danza ritual china; forma artística relacionada con la mente. 25 bailarines constituidos por disciplinas con fuerte acento en la concentración mental, artes marciales, meditación y caligrafía china; y se mueven como nadie lo ha hecho en la historia de la danza. Es un movimiento orgánico que proyecta una poderosa energía. “Ya no me interesa contar historias y no creo que la danza pueda cambiar la sociedad. Con mis obras sólo busco crear un espacio de serenidad, de reflexión, apartado del ritmo de la vida cotidiana, de la telebasura, de la incomprensible guerra de Iraq y la rabia que ha generado …” explica Lin Hwai Min, que describe así su trabajo: “El ballet clásico occidental se proyecta a lo alto, como las iglesias católicas. Mi trabajo está conectado con las artes chinas. Dominan los movimientos hacia abajo, hacia la tierra, las raíces y los circulares. La respiración y el flujo de energía son las bases. Los bailarines no hacen una representación, sino que se remiten a su mundo interior. No proyectamos hacia una audiencia, sino que la traemos con nosotros al escenario. El público termina respirando a nuestro ritmo”.
Hwai-min señala :"El movimiento empieza desde dentro hacia fuera y desde abajo, arranca en el perineo". "Si el bailarín occidental es como un Ícaro que va siempre hacia arriba, que se eleva como las iglesias católicas, nosotros vamos pegados a tierra, en horizontal, como la Gran Muralla, obteniendo de la tierra, la fuerza. Las rodillas siempre flexionadas y un movimiento no vertical, sino con la energía fluyendo en forma de ocho, creando espirales, como en la caligrafía pero sin trazos directos, con un gran énfasis en la respiración."
El tiempo y el ritmo de sus coreografías está íntimamente relacionado con el de la meditación, es una ceremonia que aquieta el espíritu.
Fuente: Revista de Artes Edición nº 14 Mayo / Junio 2009 Buenos Aires - Argentina
PD.-
Mas ninguna chinita, con su respiración de Qi y todo lo que se te ocurra, proyecta tanto y trae hacía sí a la audiencia como lo hace la Primera Bailarina del Bolshoi Anastasia ...que hasta a Dogen se le caen las mediasssssss; se le cae todo menos el bastón. (...y pensar que se bailó el Adiemus) Te explota los ojos.



